Quién sabe, amor...
Quién sabe, amor,
si un día
en tus ojos yo veo
mi vida que te busca
enfurecidamente
como una mar con viento.
Si en tus ojos,
un día,
me parece que veo
las tinajas de humo,
los bosques y los barcos
y las casas de cal
y las proximidades que envejecí soñando.
Si en tus ojos,
un día,
yo leo que no puedo
morirme
porque nos falta un verso.
Porque te necesito
para bajar despacio
de todos los poemas
que no desandaremos.
Para mirar las luces
del mundo
que se apagan
como una noche más
pero rotundamente.
Porque te necesito
sentada
a mi derecha
por si tuviera frío,
por si sintiera miedo,
por si pidiera agua,
por si quisiera que
me hablaras del pasado
mientras me dure el sueño
longevo de la muerte.
Quién sabe, amor,
si un día,
en tus ojos se enciende
alguna dirección como la de la infancia
con colores y cintas
y soles con visera
y caemos al límite de un paisaje con prisa
donde todo progresa
y pervive
regresando.
Si en tus ojos
escucho que unos guardias
excavan
imágenes y túneles
y caminos muy largos.
Y te miro y comprendo
que, en todo lo que existe,
las formas no son más
que mi capacidad
para reconocerte.
Y te miro y comprendo
que no quiero marcharme
a no ser hacia el ámbito
de tu interior de amante;
a no ser que tú vengas
conmigo
y te me acuestes
con tu tierra y su peso
en la tierra que ocupo.
Quien sabe, amor,
si todo
es nada
finalmente.
Y la verdad más grande
de nosotros
es la mentira hermosa
que vivimos.
Poema publicado en el primer número de la revista "La caja de Pandora", 1997
Tomado del blog Una isla para náufragos (La caja de Pandora)
Recuerdos de lo que olvidé
Aquellas mañanas de frío y de miedo a que me sacaran a recitar reyes y ríos de España, frente a un viejo mapa, con una regleta. El viento y la lluvia, contra las ventanas, y las espineras, gigantes y corvas, luchando en la noche en plena galerna; y un misal antiguo sobre la mesita. Y mi tía abuela rogando a Dios y a todos los santos que aquello no fuera el final del mundo, que no nos ahogara un nuevo diluvio, rezando una salve, recordando al cielo que posiblemente viniera otra guerra.
La otra mañana ¿del sesenta y ocho?, en la que Jesús se colgó del árbol. Y a mí me llevaron a los Abanales y dormí con él, con su cuerpo frío, mientras esperaban por la funeraria, la última siesta. Y las tardes grises, en casa Vicente, cuando me subía al hórreo y veía Bañugues tan lejos, después de los pinos de por Entrerríos y una curva triste de la carretera. Y las largas tardes, en casa el Zamarru, yendo cada poco hacia la portilla, por mirar si alguien llegaba a buscarme, antes de la hora crucial de la cena.
Y la fiebre súbita que me hacía soñar que el techo bajaba, bajaba y bajaba, caía sobre mí; y olía por momentos el vaho de eucalipto que me colocaban en el cabecero y el que habían cocido en una tartera. Las lóbregas noches que no se acababan, huérfanas de luz tras una tronada, entre el fuego débil y el chisporroteo de una o de dos velas.
Y las otras noches en que no cabían más desconfianzas: el corretear de ratones jóvenes por entre las vigas de nuestro desván y el rodar dormido de los viejos trastos o de las patatas; el murmullo rítmico de alguna gotera. Y el pensar frecuente, como una costumbre, que todo tendría un final muy próximo -qué extraño en un niño y, sinceramente, qué rabia y qué pena-: los seres, los perros, la casa y el seto, la fuente y la higuera.
Y todos los otros temores constantes: el dulce pecado, pecado bendito, acechante siempre, la duda continua, la aprensión diaria, el recelo absurdo, la inútil sospecha. Y el pasado vacuo pesando en los hombros -qué raro en un niño y, sinceramente, qué larga condena- con sus sacos llenos de melancolía por lo que aún no había ni surgido apenas.
La hora bruja
Es una hora meiga.
Es una hora bruja.
Cerramos el mundo
y a nuestra burbuja.
No es porque sea fea,
o tenga verrugas,
o vuele en escoba,
o huela a tozuda.
Allí cocinamos
sopa de petunias
requemamos sueños
con versos y azúcar.
No es a media tarde
tampoco a la una,
es como a caballo
del siempre y del nunca.
Pero es un secreto
nuestra hora bruja,
es una hora vieja,
una hora mayuca.
En ella nos caben
la tierra y la luna
y armarios repletos
de viento, de bruma.
Miles de recetas
para travesuras
y cientos de planos
con mágicas rutas.
Subimos a montes,
cruzamos llanuras
y está prohibido
que nadie se aburra.
Nada de tristezas,
ni mentira alguna;
nada de enfadarse,
en la hora bruja.
En ella no hay prisa
ni penas ni dudas
ni miedo ni sustos
ni gripe ni culpas.
Procura encontrar
también tu hora bruja,
es como un jarabe
que todo lo cura.
Entre lirios
CASI siempre era en mayo. Cuando estaban aún
muy verdes las ciruelas
llegaba la estación de los gitanos.
Buscaban el abrigo y extendían sus trastos y sus lonas
donde sonaba el agua y asomaban los lirios.
Eran como el terreno, solitarios, nocturnos.
A ellos les gustaba buscar en la escombrera. Ellas
pedían patatas y gallinas.
La vida, desde allí, me olía como el humo.
Marcharon de repente. Fue un año de chubascos.
Dejaron zapatos y vasijas, vestidos y unas brasas.
La Estrella iba echada tosiendo en la carreta.
Pascasio, el burro gris, apenas se movía.
Y en un árbol atada, comida por las moscas,
quedó ladrando, hasta su fin, la Cáscara.
Horizonte
Quién sabe
si la rosa temprana
es más verdad y añora
el no haber esperado
sólo un día.
Si porque yo poseo
la voz
y tú me escuchas
existe lo que hay entre nosotros.
Si el tenor de la llama
es fuego puro
y su final
es ya el abismo.
Si al empezar la noche,
cada noche,
algún libro termina
de mi vida
Una fecha sin más
Una fecha sin más,
por ejemplo esta noche,
esta noche hermosa en que sé que nunca volveremos a vernos;
pero hay luna y estrellas y la vida está quieta como un árbol.
Esa noche, totalmente entera,
y mañana todo se verá nostálgico
y el recuerdo
tendrá tus ojos desde entonces.
A la infancia feliz
Niños, niños de todos los puntos / cardinales, queridos niños, / niños desde la mar hasta el desierto: / nacer es tan difícil / que casi es hasta extraño. / Sucede que / no entiendo, / -por más que sumo y resto/ divido y multiplico-, / no logro descifrar esa regla de tres / que llaman sufrimiento; ese dragón infame, / cobarde, malo, indigno, / que apaga con sus garras la luz de vuestro gesto / y apenas os permite ser apenas felices, / feliz como ya nunca / se vuelve nunca a ser / como cuando uno es niño.
Ser feliz debería caminarse en el suelo, / cogerse en una flor, tocarse en los membrillos. / Ser feliz debería caernos de la luz, / comerse en las cerezas, / en las gomas de nata y en los azucarillos. / Pero nos empeñamos en hacerlo difícil, / y no siempre es difícil lo hermoso por sencillo; / bien sencilla es la luna, bien hermoso es un pétalo, / bien sonora la brisa y el canto del jilguero. / Preciosa la niñez de cuerpos tan chiquillos. / Radiante la mirada vuestra de ojos crédulos. / Ser feliz debería ser una obligación, / un derecho, una ley sin frío, / sin faltas de ortografía, / sin dragones ni enanitos.
No sé quiénes manejan las riendas del negocio. / Ni cuántos miserables respaldan la miseria para su beneficio. / No entiendo por qué faltan en un mundo / tan rico, / pan, agua y esperanza, una naranja, un techo, / un plato de ilusiones, un vaso de cariño, / una inyección de amor, una cama o un sueño. / Porque soñar es bueno, y nunca más se sueña / como cuando uno es niño. / Pues es cuando se sueña / que los árboles hablan idiomas vegetales, / que el miedo se enamora y lloran los planetas / y que los reyes brillan por ser tan bondadosos / y que la tierra gira porque tragó una rueda / y que cuando se muere nos suben a un castillo / y que cada camino siempre lleva a una puerta / y que la soledad ya no pone más huevos / porque nosotros mismos le rompemos el nido.
No entiendo cómo pueden borrarnos la sonrisa, / si nunca más se vuelve a sonreír tan limpio. / No entiendo por qué muchos andáis en esqueleto. / No entiendo por qué algunos recitáis el dolor / antes de percibir el propio entendimiento. / Ni entiendo que os enseñen a apretar el gatillo / en vez de acostumbraros a disparar con besos. / No entiendo por qué causa vociferáis la sed / mientras llueven las nubes y descienden los ríos / y aumentan los océanos. / No entiendo que nos sobren tantas comodidades / y haya tantos aprietos.
No me salen las cuentas / -por más que multiplico, divido / y sumo y resto-.
No puedo comprenderlo / aunque sí me lo explico: / ser mayor es tan fácil que puede / ser ridículo, / y a veces se es muy torpe por ser tan exquisito / y a veces se es muy pobre por exceso de excesos / y de tanto tener no tenemos ni alma / y de tanto poseer no poseemos conciencia / y de tanto abarcar ya no abrazamos nada / y de ambicionar tanto nos fallan los principios.
Niños, / el mundo ha de cambiar; / confío en esta gente que vive por vosotros, / confío en vuestro impulso más capaz que el del viento, / confío en los payasos y sus equilibrismos, / confío en los gigantes de vuestros dedos tiernos / y en una libertad para las marionetas / y en una humanidad sin débiles ni altivos / y en los lobos feroces que escapan de los cuentos.
No entiendo, / como oyen ustedes, / muchas cosas, pero / confío, / sí, / soy hombre y / como ustedes, confío.
Luz Ovies Quirós. Responso
Luz Ovies Quirós.
RESPONSO
Si no te llegan mis flores, al menos sí el aroma de estas palabras.
Que estés en el cielo mejor que en la tierra, rodeada de luz y jardines amplios y un balcón de nubes desde donde puedas asomarte y vernos. Ojalá así sea. Que sigas soñando, si soñáis los muertos, con que llegue el día de que estemos juntos, como tú decías, muy tarde, muy tarde, pero para siempre, para nunca más ser ya separados. Ojalá así sea. Y que mientras tanto, mientras nos esperas, seas silbo o hálito o pétalo mismo, halles la salud que no disfrutaste. Ojalá así sea.
Que estés donde estés, con todo lo tuyo, cenizas o huesos, o halo de alma, sientas el descanso y la paz eterna. Y encuentres espacios en los que te inunden briznas de ternura, ráfagas de amor, bálsamo de hijos. Ojalá así sea. Que todo conozca, sea fuego o aire, ilusión o atmósfera, tu benevolencia y ocupes el ángulo que me señalabas en noches oscuras: "mira, mira aquella estrella". Cuántas veces salgo a la noche oscura, cuántas noches miro su oscura presencia, cuántas días percibo un fulgor distinto. Y es porque te siento, porque me titilas desde el firmamento. Eso es lo que creo y lo que me sustenta. Ojalá así sea.
Que hayas abrazado, seas lo que seas, esencia de humo, fracción de paisaje, a todos los tuyos que se fueron antes, a tu tierna madre, a tu padre joven, a tu hermano único, a tus tías guardianas. Ojalá así sea. Y que hayáis hablado, seáis soplo o lluvia o danza muy leve de la grácil nieve, del porvenir todo que no fue posible, de todas las décadas que quedaron huérfanas. Y que estéis unidos, seáis frío o éter, y no conozcáis zonas infelices. Y observéis las vigas de la casa antigua, apoyando olvidos y nombres ausentes. Ojalá así sea.
Ojalá así sea, Luz de mi camino, y no haya en tu entorno más que cielo limpio, superficie blanda, infinitud frágil donde te permitan, seas lo que fueres, rocío o neblina, seguir cultivando tu corazón manso, tus setos de hortensias. Coger los pomelos que ya estén maduros. Podar los rosales que dejaste a medias. Ojalá así sea.
Por aquí las cosas no han cambiado a penas, y la vida sigue más vacía sin ti. Bueno, han crecido un poco el magnolio, el tejo, y están muy altas todas las camelias. Lo sabes. Sospecho que bajas, riegas los recuerdos y nos merodeas. Ojalá así sea.
Siempre traían sombrilla
Siempre traían sombrilla
y maletas y perchas y los coches
muy limpios.
Veraneantes puntuales como junio.
Entraban en la casa, abrían
los balcones,
sacudían las colchas
y enseguida se iban a tomar el vermú
con un aperitivo
-qué palabras más raras-
y a jugar al parchís, a la sombra,
debajo de la parra.
Los muchachos comían, ansiosos,
gran parte de los días
en mi casa,
preguntando por qué había tanta fruta
en nuestra mesa
y potas con comida,
si mi padre era un simple
conductor
del camión de la basura.
-Y a mí qué me importaba!-.
A finales de agosto,
a mi madre le daban muchas veces
las gracias.
Un año me dejaron el pájaro
y la jaula.
El pueblo oscurecía muy temprano
y caía la lluvia.
Desprendía su humo la tristeza.
Calor. Tierra mojada.
Al alejarse, las bacas de los coches
apiladas de bultos y de magia.
Me quedaba el invierno.
Escurecer
Son les siete la tarde. Ya teníen qu'afumar
les chimenees. Los sabugos
pelaos y murnios. La xelada espolvoriando
el so ritu platiáu sobre les teyes. Asómome
a la vida y empáñaseme lálma.
Nun hai naide nes cuadres.
Nun hai naide. Les siete.
Casi tolos espacios apuntalen vaciu.
Casi toles ventanes tan ensin encendese.
Oda a mi madre
Cómo voy a negarte
la sencillez azul de alguna tarde,
las palomas que vienen a este árbol
a mirar cómo cantas;
cómo voy a olvidarte,
a no quererte,
si me enseñaste a dividir por cuatro cifras
sobre un papel de estraza;
¡qué fácil resultó
con, solamente
ver tus dedos
sumándose a los míos!
¿Crees que podría decirte
que ya no me apeteces,
que ya no tengo tiempo para hablarte?
si me enseñaste todos los nombres
de la vida,
todas las capitales
girando sobre océanos
todos los territorios
sembrados con sus razas:
¡qué hermosa caminaba
tu mano sobre el mapa!
Cómo voy a gritarte
cuando no te sujetes,
cuando no haya equilibrio
más allá de tus labios,
si la primer imagen
de la tierra,
la vi desde los alpes de tu cuello,
la hablé cogiendo un trozo
de tu habla;
¡qué dulce me cayó
la eme que recuerdo
de tu primer palabra!
Cómo voy a dejarte,
¿crees que podría perderte?
Cómo voy a olvidarte.
La víspera
Convendría dejar las luces encendidas, apagar los rencores, revisar los fogones, desconectar nostalgias, obstruir pesadumbres, grifos y soledades; y dirigirse al mundo como si nada, mirar al cielo y observar el paisaje apoyado en la noche, conscientes de que entramos en la víspera. Dedicar al teléfono unos minutos, llamar muy sutilmente, sin indicios ni datos, a aquéllos que merecen un mínimo respeto, toda nuestra confianza o esa dulce palabra que, lloraría siempre, de no ser dicha un día. Confesar cuánto han sido, cuánto han significado, rememorar momentos incomparables, contextos irrepetibles. No estaría de más abrazarse a los muebles, acariciar los libros que nos acompañaron, romper fotografías y postales, borrar lo que se escribe al borde de los versos, rasgar lo que se guarda entre sus páginas. Sería bueno también reponer la comida de los gatos y haberle dado al perro el hueso que le gusta y agradecerle, hablarle de lo hermosa y desprendida que fue su compañía.
Aconsejable y justo no dar cuerda al reloj, soltar el viejo cuco y clavar las agujas en los ojos del tiempo; vaciar almanaques y estanterías, limpiar huellas de fechas y manillas, dejar hecha la cama, recoger nombres propios, músicas muy íntimas, cajones y proyectos; regar plantas, recuerdos, deseos secos, emociones marchitas entre los diccionarios.
Oportuno, asimismo, colocar una flor frente a un portarretratos, descolgar lo que a veces oyeron las paredes, doblar entre las sábanas el aroma de un cuerpo, la magia de un encuentro. Comprobar que las puertas van a quedar abiertas, que no hay cuentas pendientes ni citas prorrogadas ni promesas en vano; vestirse con la ropa más ligera, oler el pan, destruir los contactos, tachar las direcciones; retornar a la infancia, tumbarse a la sombra de los años felices, recuperar ausencias, reconstruir los rostros de los muertos, preguntar qué posición es la más placentera. Tirar la llave al mar, sacudirse los miedos, anular los pasos y no retroceder, jamás mirar atrás. (La Voz de Asturias, 17-05-08).
Bañugues, tierra de mar
Onde termina la mar, onde emprincipia la cornisa, onde rompen toles foles del Cantábricu y ronca nel inviernu la furia de la galerna. Onde muerre la intemperie. Onde vive'l mio corazón dende que late. Onde s'escuenden les bocamines y los horros tán llevantaos, espurríos, como mirando, como a la espera. Onde'l narbasu y les palanques de yerba seco y la llabranza dispidiéronse pa siempre. Onde vociaben les muyeres al escurecer dende la Riba. Onde les rebolles y los artos fueron zarrando munches direiciones. Onde llegaben los restos de tolos naufraxios. Onde nací y a onde, más tarde o más ceo, volveré: Bañugues. (La Nueva España, Nueva Quintana, 22 de enero 2007)
![]() |
(AGO. Peñas y La Gaviera.Desde Sabugo. 28-07-10. Tardes de cal viva) |
Cuanto espero
Cuanto espero del mundu, téngolo yá nes manos.
De la fe, les veletes de xelu sol cielu azul de xunu.
Del amor, el primer fogonazu y la certera bala.
De la nueche, la estrella cola que mio ma llee
de nueche los mios versos.
Del silenciu, sos güeyos.
Del iviernu, sos páxaros.
Oda a mi madre
Cómo voy a negarte
la sencillez azul de alguna tarde,
las palomas que vienen a este árbol
a mirar cómo cantas;
cómo voy a olvidarte,
a no quererte,
si me enseñaste a dividir por cuatro cifras
sobre un papel de estraza;
¡qué fácil resultó
con, solamente
ver tus dedos
sumándose a los míos!
¿Crees que podría decirte
que ya no me apeteces,
que ya no tengo tiempo para hablarte?
si me enseñaste todos los nombres
de la vida,
todas las capitales
girando sobre océanos
todos los territorios
sembrados con sus razas:
¡qué hermosa caminaba
tu mano sobre el mapa!
Cómo voy a gritarte
cuando no te sujetes,
cuando no haya equilibrio
más allá de tus labios,
si la primer imagen
de la tierra,
la vi desde los alpes de tu cuello,
la hablé cogiendo un trozo
de tu habla;
¡qué dulce me cayó
la eme que recuerdo
de tu primer palabra!
Cómo voy a dejarte,
¿crees que podría perderte?
Cómo voy a olvidarte.
Voz: Alejandra Moglia
Santa paciencia
Tierra, si algún día levantaras tu resignada superficie, si pudieras erguir tu espacio horizontal y dócil, mirarte desde lo alto de la luz, desde los pozos del infinito, apenas te reconocerías. Buscarías la cerrazón del bosque, la esbeltez de tus cumbres, la dirección de los caminos, el perfil de la vida, el lomo de tus páramos. Reclamarías el recorrido de los ríos, la profundidad de los abismos, las estancias y pastos del verano. Preguntarías por los enjambres y los lirios, por pomares y charcas, por sus frágiles juncos, por laderas y vegas donde bebían abril algunos gansos. Llorarías sobre los elevados taludes, sobre despeñaderos y barrancos, sobre la tierra de tu sangre, allá por donde el trigo refulgía, y brotaban las viñas y la espelta. Te abrazarías, abatida, al antiguo esqueleto de los espantapájaros.
Qué sagrados pulmones, aire, qué invulnerables conductos, qué obstinación y qué entereza. Qué lealtad, a pesar de la estela de las naves, del veneno de los experimentos, de los ácidos de los satélites, de la cerviz oscura y vanidosa de tantas chimeneas. Qué voluntad más firme la gratuidad de tránsito para aves y sol por tus dominios, la de tu generosa transparencia. Qué extensa tu humildad ante nuestros escarnios y nuestra tóxica codicia. Qué asombroso tu derroche para nuestros ultrajes y nuestra absoluta dependencia.
Sea el secreto de tus manos, agua, fuente de sed eterna, deseo de tu frescura en nuestra piel, placer tu suavidad en mi garganta. Nunca nos des del todo la saciedad de tu mineral jugo, de tu estirpe corriente y abundante, tan sólidamente necesaria. Nunca, no lo hagas nunca; déjanos siempre sequedad en los labios, hambre de tu derretimiento, avidez de tus brazos, apetencia de tus cántaros lustrosos y de tus presurosas cataratas. Ocupe tu personalidad la lluvia hermosa, caigan tus menstruaciones sobre los pueblos últimos, en las aldeas sin cauce de poder desmedido, bañe tu bendita presencia las cuencas de sus ojos, despéñense por tus cañadas sus legañas.
Fuego, sigue prendiendo. Purifica los daños con tus lenguas indómitas y tus cobras azules. Elévate con furia en las noches cerradas, danza vehemente con tus fauces de fiebre, cauteriza la faz del firmamento, inflama tu superioridad. Nadie diseccione tu fibra ni usurpe el calor imprescindible de tu simiente.
Amedrentadnos, de vez en vez, sin infortunios, con la escasez, con vuestra doblegada hegemonía, vuestra bravura al límite, incandescente. (La Nueva España, 24-02-10).
Rosa in memóriam
Rosa:
no sé cómo escucháis los muertos las palabras,
no sé con qué lenguaje expresar tanta ausencia;
pero sé que me escuchas y que nos acompañas.
Sé que un alma tan noble deja parte de sí
sobre la tierra, en sus seres queridos,
y otra parte se posa en un lugar sublime, al norte
de los sueños hermosos de la infancia.
Allí estarás ahora, discreta como siempre,
con tu gesto de amor, junto al viejo manzano,
podándonos el frío de este verano incierto,
regando la tristeza de tus plantas.
Espéranos muy cerca del último camino
que recorriste firme y resignada.
Espéranos al lado de nuestra casa nueva,
donde otra vez seremos los mismos que hemos sido
y no volverán ya a separarnos nunca
ni el tiempo ni el dolor ni la desesperanza;
desde donde nos veas extenderte los brazos,
y nos sientas llegar, con el destino a cuestas,
tu baúl de recuerdos y tu ramo de vida inacabada.
Espéranos, con la luz encendida, por si fuera de noche,
con tu sonrisa fresca, por si acaso es al alba.
Desde que ya no estás, nuestra ilusión más grande
es reencontrarte un día, al principio de todo
o al final de la nada.
Pero espéranos, Rosa. Mientras tanto,
descansa.
(Lugo. Paradela. 2008)
El cuartín de la sala
Como a un cuartu
benditu con alcohol de romeru,
entro de ralo en ralo
na memoria:
el crucifixu quietu, el cable
de la lluz, la pera, la mesita…
Túmbome un poco. Si pudiere escribir
esti silenciu,
podría entender la vida.
Rizos
A Rizos le cuesta
subir la escalera
arrastra y le duelen
las patas traseras
y cuando le falta
casi ya el aliento
se queda parado
mirando a su dueño.
-Anda, por favor,
cógeme en el cuello-
Y el dueño le coge
y acaricia a Rizos
que es una madeja
de pelo y cariño,
y menea la cola,
le lame la cara
que es como los perros
suelen dar las gracias.
A Rizos le cuesta
bajar a la vida,
prefiere quedarse
tumbado en la silla.
Prefiere acabar
el hueso del tiempo
junto a un peluche
que es como él de viejo.
Oda a mi madre
Cómo voy a negarte
la sencillez azul de alguna tarde,
las palomas que vienen a este árbol
a mirar cómo cantas;
cómo voy a olvidarte,
a no quererte,
si me enseñaste a dividir por cuatro cifras
sobre un papel de estraza;
¡qué fácil resultó
con, solamente
ver tus dedos
sumándose a los míos!
¿Crees que podría decirte
que ya no me apeteces,
que ya no tengo tiempo para hablarte?
si me enseñaste todos los nombres
de la vida,
todas las capitales
girando sobre océanos
todos los territorios
sembrados con sus razas:
¡qué hermosa caminaba
tu mano sobre el mapa!
Cómo voy a gritarte
cuando no te sujetes,
cuando no haya equilibrio
más allá de tus labios,
si la primer imagen
de la tierra,
la vi desde los alpes de tu cuello,
la hablé cogiendo un trozo
de tu habla;
¡qué dulce me cayó
la eme que recuerdo
de tu primer palabra!
Cómo voy a dejarte,
¿crees que podría perderte?
Cómo voy a olvidarte.
Exilios interiores
EXILIOS INTERIORES
En tu espacio está todo lo que asumes de espacio,
todo lo que tú ocupas como parte del mundo,
todo lo que del mundo forma parte de ti.
Tú, como peso en la piedra. Como el rojo
en la rosa. Como el aire en el árbol. Como el puño al poema.
Y si un día miraras y encontraras caballos
aunque no sean caballos, y tú
vieras caballos
(aunque sean de humo), porque tú ves caballos,
podrán ser tus caballos y llevarte muy lejos
y enseñarte a galope
aquello que no existe pero nos lo parece
y aquello que resurge
y brota
y está ahí, brillante, desde siempre,
desde siempre esperando caballos
luminosos con un hombre que admite:
solamente nosotros mentimos las verdades.
Y entonces tú te posas y tus caballos beben
y una extensión muy grande
como un libro con toda la noche y las estrellas,
como un verso gigante de donde baja el agua
serán espacio tuyo,
mirada de tus ojos,
tamaño de tus manos,
instante muy fugaz, realidad muy larga.
Y entonces tú cabalgas, en tus caballos ágiles,
aunque sean de pétalos que van quedando atrás,
aunque sean de olas que mueren en la arena,
aunque sean caballos, de tan hermosos,
breves.
desde siempre esperando caballos
luminosos con un hombre que admite:
solamente nosotros mentimos las verdades.
Y entonces tú te posas y tus caballos beben
y una extensión muy grande
como un libro con toda la noche y las estrellas,
como un verso gigante de donde baja el agua
serán espacio tuyo,
mirada de tus ojos,
tamaño de tus manos,
instante muy fugaz, realidad muy larga.
Y entonces tú cabalgas, en tus caballos ágiles,
aunque sean de pétalos que van quedando atrás,
aunque sean de olas que mueren en la arena,
aunque sean caballos, de tan hermosos,
breves.
Postulación
Dame tus manos, mar. Oríllame
a tus alas. Arrástrame a la luz.
Sedimenta tu sed sobre mi voz caduca.
Ahógame en el fondo de tu forma
sin ángulos. Déjame
concebir el agua, corporeizarme
en líquido;
sentir que no naufrago
ahora
siempre
por ahora
y
para siempre.
Dame tus alas, mar. Abrázame
en tu hondura, alístame
en tus olas.
Aquí en la tierra no es libre ya ni el viento.
Sólo conozco
-ahora
siempre
por ahora-
la deriva.
Exiles intérieurs
Exiles intérieurs
Dans ton espace est tout ce que tu assumes d'espace,
tout ce qui tu occupes comme partie du monde,
tout ce qui du monde fait partie de toi.
Toi, comme poids dans la pierre. Comme le rouge
dans la rose. Comme l'air dans l'arbre. Comme le poing dans le poème.
Et si un jour tu regardais et trouvais des chevaux
même s'ils n'étaient pas de chevaux, et toi
tu verrais des chevaux
(même s'ils n'étaient que fumée), parce que toi tu vois des chevaux,
ils pourraient être tes chevaux et t'emporter très loin
et t'apprendre au galop
ce qui n'existe pas mais nous paraît exister
et ce qui resurgit et pousse et se tient là, brillant, depuis toujours,
depuis toujours attendant des chevaux
lumineux avec un homme qui admet :
il n'ya que nous à mentir les vérités.
Et alors tu te poses et tes chevaux boivent
et une étendue très grande
comme un livre avec toute la nuit et les étoiles,
comme un verset géant d'où tombe l'eau
devient ton espace,
le regard de tes yeux,
la dimension de tes mains,
l'instant très fugace, la réalité très longue.
Et alors tu chevauches, sur tes chevaux agiles,
bien qu'ils soient des pétales qui restent en arrière,
bien qu'ils soient des vagues qui meurent dans le sable,
bien qu'ils soient des chevaux, si beaux,
si brefs.
Traducción: Jean Dif
Realización: Catamaram
Luna
(AGO. Para Ros (y para Rosa S.), que echaban de menos la luna. 01-01-09)
Luna. Hoy hace luna.
Cuántas veces yo me he encontrado solo
y la buscaba.
Ella siempre está ahí.
Eso es bastante.
(Cualquier día la rompen
o de rabia, la mojan y la apagan).
Cuántas cosas le dije...
Cuántas noches pensé
que estaba solo
y sin embargo,
no sé,
quizá,
de tanta soledad,
mirándola sentí
que alguien me acompañaba.
(C) Aurelio González Ovies
Voz: María García Esperón
Música: Yiruma
Imágenes: AGO, Google
MMX
Quién diera a su ir y venir la quietud de tu alma
Cuando lloraba, entonces
yo le decía:
no llores,
mira,
¿ves?,
por ti va y viene el mar
con olas a la tierra.
Tú lloras porque no la alcanzas
y ella porque no te llega.
(Para Reme)
Cada palabra
Soy el lenguaje. Tú eres mi lenguaje. Cada palabra nombra el universo que nos distancia. La palabra verano arrastra cascabeles y si pronuncio agosto surgen los pinares. Y Andalucía se escribe con palabras de cuerda. Yo soy la voz, tengo el lenguaje. Y cuando digo brea cantan los marineros, como con cartabón una niña comulga en una ermita.
Reminiscencia está con sus sílabas siempre en primavera y lugar tiene cardos y grillos y vergüenza.
Cada palabra nos suma al infinito. Y en cada nombre estamos singulares. Escribo trashumante y unos gitanos hacen noche en las lagunas de mi vida. Y en cinamomo escucho mi infancia emancipándose. Yo tengo voz, tú voz es mi lenguaje. Somos la diferencia de las cosas. En cada nombre habita un mundo inmenso, en cada nombre hay muerte y hay orígenes.
El verbo ser proviene de bengalas y en fármaco se acuesta la senectud de Sócrates.
Fugacidad retenida
Esto que fluye aquí delante, paisaje noble, luz muy sencilla, calma de pueblo, es sólo mío si yo lo miro, es sólo así porque lo observo: vago horizonte, viejas higueras, primeras luces tras las ventanas, coches que pasan allá a lo lejos, voces de niños que se recogen, olor muy triste de la tortilla, matas de hortensias, latas y tiestos son testimonio de que yo estoy, aquí y ahora, de que los siento. Pero jamás así de igual, jamás tampoco así de intensos, por mucho que se repitan tardes como ésta, ojos como los míos, verdades como son ellos.
(La Nueva España, 2 de septiembre de 2010)
![]() |
(AGO. Bañugues. El Llugar y La Quintana. 29-08-10. Tardes de cal viva) |
Nunca hice daño a nadie
Nunca hice daño a nadie
-que yo sepa-;
ni me importó la vida
de los otros.
Si me pidieron algo abrí
los brazos.
Me equivoqué a menudo
y me equivoco.
Escuché. Puse llave
a dudas y secretos.
Deudas, alguna que otra,
la más grande conmigo.
No me conozco.
Muchas veces me dicen
que siempre estoy
rodeado
de gente..., sí,
y a veces
de tanta multitud
me encuentro más que
solo.
Fumo más de la cuenta
y entro y salgo,
saludo a muchas caras...
Amigos, lo que se llama
amigos,
tengo pocos.
Lloro cuando no puedo
resistir el dolor,
pero me suele hundir
cualquier mal trago
o un simple día de otoño.
Por lo demás ya veis:
a la vida le pido
lo mismo, al fin
y al cabo, que
vosotros:
que me deje vivir,
pero mientras yo pueda
hacerme cargo.
Por lo demás, ya saben:
lo que me gusta
ver
lo miro y a la cara.
A lo que no me va
cierro los ojos.
Canto
Canto
al que planea ñubes, vilanos y burbuyes,
al qu'esguila a la vida a por sangre montés,
al que baxa a les tumbes a sentar a los muertos;
al que invierte'l so oru, tritura la so especie
pa que nun desapaezan
la miel casero
nin los lentos ocasos,
nin l'azafrán,
el mostu,
el crisantemu,
la raitana,
el lliriu,
les naranxes
nin la yerba.
Qu'en serait-il du temps
Qu'en serait-il du temps
sans son futur aigu?
Qu'est-ce qui surgirait de la fumée
sans sa portion
de temps.
La nuit asphyxierait
ses planètes
si nul
à jamais déjà
ne venait à les adorer.
Le
jour
serait
si
court
si nous étions miroir.
Toute
la
route
jusqu'à
demain
serait de glace.
Les années se dilateraient
sous l'embrasement d'un baiser.
Les antilopes
la musique
l'arc-en-ciel
les heures, la chaleur
la faim
sauteraient de joie
si je devenais l'initiateur d'un siècle.
Serait-il plus convenable de mourir un jour plus tôt?
Traduction: Jean Dif
Voix: Alan Grishman
EERST veel later weet je
EERST veel later weet je
dat het vuur eindigt in
rook.
Eerst veel later zie je
dat de rook dode
waarheid is.
Eerst veel later voel je
dat de dood in alles
leeft.
Eerst veel later geef je toe
dat alles nauwelijks
iets is... Of liever...
Het zal altijd zeer vroeg zijn.
Het vertrouwen verliezen is zo droevig...
Gelijk blind worden en geen licht
verwachten
hoezeer en hoe meer
en hoe vaker de morgen ook daagt.
CUANTO más tarde sepas
que el fuego acaba en
humo.
Cuanto más tarde veas
que el humo es verdad
muerta.
Cuanto más tarde sientas
que la muerte está en
todo.
Cuanto más tarde admitas
que todo es nada
apenas... Mejor...
Siempre será muy pronto.
Perder la fe es tan triste...
Como quedarse ciego y no esperar
la luz
por mucho y más
y mucho que amanezca.
Traducción al holandés: Fa Claes
Voz: Alan Grishman
Andrea
Desde hace años el mirlo canta de otra manera,
canta como buscándote sobre la luz de agosto,
canta como silbando tu nombre entre los árboles,
canta como extendiéndote por la naturaleza.
Desde hace años las rosas son más jóvenes,
más morenos los prunos, más niñas las hortensias.
Y parece que el blanco dulzor del cinamomo
te dedica su polen. Lo saben las abejas.
Parece que el verano deja de iluminarnos
tan pronto como cierra la azul adolescencia.
¿Por qué existe el dolor? ¿Qué sentido tendrá
soltar en el camino la mano que nos lleva?
¿Qué razón misteriosa será la que nos parte
en tan sólo un instante toda la vida entera?
¿Qué puerta inexplicable se abre para nosotros
cuando todas las puertas posibles se nos cierran?
Desde hace años, a veces, nunca sucede nada.
Ladra un perro a lo lejos, maduran las ciruelas,
vuelve a caer la nieve… ¿Valdría más ser humo?
¿Sentirá el fuego el peso y la herida de su ausencia?
¿A dónde irán los seres que dejan su hermosura
a punto de brotar? ¿A qué espacio, a qué tierra?
¿En qué explicación caben su voz y su futuro?
¿Cómo reconocerlos cuando se hacen estrella?
Desde hace años hay horas que trepan mundo arriba
con la misma esperanza que las enredaderas:
aferrarse aunque sea al vacío del aire,
con tal de abrazar aire y creer que nos besa.
¿Dónde guardar los sueños que dejaron intactos?
¿Dónde plegar su ropa para algún día olerla?
¿En qué rincón oculto de nuestros corazones
podremos tocar siempre su lejanía más cerca?
Desde hace años el tiempo se queda adormecido
con la luz encendida y la cena en la mesa.
Qué extraña realidad, Dios, nos posas en los ojos
que al volver a mirarla jamás es lo que era.
Tuvi nueches mui encendíes
Tuvi nueches mui encendíes. Güeyos que mirábenme. Mañanes clares. Mañanes muy cubiertes. Nueches mui escures nes que me paralizaben el viento, los truenos y los miedos. Nueches nes que me llevantaba pa ver si respiraben los que taben durmiendo. Mirar p'alantre ye más llevadero, mirar p'atrás amárranos, paralízanos, nun val más que pa matar más lo muerto:
El pasáu nun sería bon presente. Yá
lo sabes. Mirar p'atrás nun nos val
más que pa llenar los güeyos
de siluetes, d'imaxes, de nomes
que yá cerraron, de puertes que yá
nun abren;
d'ecos, distancia, abandonu,
sombres que nin bullen yá
porque
son sombra de naide.
Mirar p'atrás nun nos val
que pa ver mui de cerca
la blandura la carne.
Tuvi mañanes perguapes
Tuvi mañanes perguapes fozando ente la ñeve con guantes y bufanda y comíamos cachos de granizu y quedábennos los deos arrugaos y ensin tientu y baxábamos rodando pelos costones, en maderes y en plásticos, y patinábamos nel xelu y esbariábamos y cayíamos y ríamonos qué sé yo cuánto y facíamos moñecos que nun duraben muncho y marcábamos-yos los güeyos con botones y llanzábamos boles, escondíos, a la xente y armábamos garduñes con un rucu de pan o con meruques y tirábamos col gomeru a los gorriones y sacudíamos les cañes parraes de les salgueres y furábamos el silenciu de la blancura cola punta'l paragües y quedábamos estaxaos cola xeometría tan vertical de los carámbanos:
Esti fríu ye mui distintu. Nun
hai fueu que lu apague. Esti fríu
nun ye de ñeve, nun ye d'iviernu.
Nun hai calor que lu mengüe
nin llama que nos lu mate.
Manes que cariciábenme suave y fondo, y posábenme siempre'l calor que precisa'l corazón p'arrancar toles díes y garrábenme siempre cuando m'entraba'l mieu o la inseguridá y apretábenme como un llazu de fuercia siempre y siempre s'estiraben y s'abríen les primeres si pidía-yos daqué y protexíenme siempre y siempre búscoles cuando pierdo'l norte o l'equilibriu y guíenme entovía siempre y siempre m'apoyen y m'abracen siempre, como siempre.
¿Alcuérdeste?
Tuvi tardes brillantes naquel Cantu que daba pa Llumeres, con Marta, dende onde mirábamos los barcos pasar sobre la raya l'horizonte y víamos la mar llarga y llibre y platiada, y xugábamos a adivinar les figures y les formes de les ñubes y sacábamos vinu de flores de xabugu y subíamos a les figales pa paecer más altos y enterrábamos tesoros y promeses con cristales partíos y encaxaos nuna chapa y escribíamos el ñome na corteza los árboles y dicíamos adiós al helicópteru y merendábamos pan con llonganiza y poníamos bigotes y peluques coles barbes les panoyes y machacábamos lladriyos pa inventar pimentón y cavábamos poces porque queríamos que pasáranos un ríu detrás de casa y echábamos agua y agua y agua...:
¿Alcuérdeste? Les andarines taben a puntu
marchar yá. Y entovía nun viniera nin siquiera
una gracha. Setiembre llegó fríu, cayó
una granizada. Fue l'añu que la vida
nos llevó tantes coses. Fue l'últimu
veranu que contiamos estrelles y baxamos
en bici a bucear a la rampla. Fue l'añu
en que la vida empezó a ser verdá.
Na metá'l camín
Toi na metá'l camín, con muncha suerte y llanzando mui pelo alto los caprichosos daos de la fortuna, nel centru'l recorríu. Miro p'atrás, lo que ye remordeme, nun me remuerde nada; de lo qu'arrepentime, de nada o de bien poco m'arrepiento. Dexaría unes coses pa más tarde. Allargaría meses, borraría selmanes, rompería unos díes, voltiaría unes feches, sacaría-y más partíu a lo que sé qu'acaba... Dalgún alcuentru pondríalu n'otru tiempu, nel mesmu sitiu. Con dalgunos porqués discutiría abondo. D'abondes situaciones arrancaría'l fondu. De munches circunstancies afogaría l'aire... Y a más d'una hestoria cambiaría-y el final, non el principiu:
Llabios que contábenme cuentos
Llabios que contábenme cuentos, hestories y llendes enantes adormeceme, pa qu'aprendiera a llevantame con ganes y soñar a deshora, y besábenme siempre al apagar la lluz y respondíen siempre cuando llamábalos y alcontraben una palabra dulce y cariñosa siempre y aconseyábenme siempre y esperábenme siempre y siempre-yos pregunto entovía y escúchenme siempre como si me lleeren el pensamientu y contéstenme siempre, como siempre:
Mande-y que me contiara
un día de la so infancia:
cirigüeña, anisinos, manzanilla,
llantana. Corrigüela, xilgueros,
grillos, muérdagu, tréboles,
xabugu, maraviyes, espliegu,
milenrama. Llibélules, llimiaos,
ortigues, acederes, regatos,
topos, ñeros. Y una gatina
roxa que morrió tras parir
a la sombra d'agosto,
nel prau la pumarada.
Al mirar p'atrás
Miro p'atrás. Palpo'l vértigu, ciégame la polvorea que llevanta'l trotiar cansín y rápidu de los años, atraviésaseme na garganta un ñudu amargu. Echo números. Nun me salen les cuentes. Echo cuentes, sóbrenme números. Nun santiamén pienso: nun voi esperar nada colos brazos abiertos, nin una fecha, nin un nome, nin enxamás tampoco más promeses, porque cuando s'espera munchu tiempu, cuando s'alcanza dalgún suañu -sabréislo bien vós- la ilusión ye tan floxa, que los brazos, ensin querelo, zárrensete. Pero hai que siguir, p'alantre, pa ellí onde nun ye seguro nada. Mirar p'atrás nun val namás que
pa revolver no muerto...
(La Nueva España, 14 de febrero 2007)
Llunes a llunes
Va clariando la lluz per detrás de
los montes. Rompe'l silenciu
esti autobús de llinia. Vamos mui pocos.
Chavalinos con llibros y mochiles,
un home que comenta
-nun para de toser-
que va pal médicu
y unes muyeres, llamentando en voz alta,
el preciu de la fruta y estes xelaes que caen
per xineru.
Allumen entovía les faroles. Y nel mediu
la plaza -como cuando nun suañu
traxinen munchos cuerpos-,
ente bultos y gallos, calcetinos y ropa,
monten el tenderete, un llunes y otru llunes
hacia esta mesma hora, los tenderos.
Apoyo la cabeza sobre la ventaniella.
Como faigo na vida, la metá
del camín voi pasala durmiendo.
(Proaza. Iviernu)
Qu'en serait-il du temps
Qu'en serait-il du temps
sans son futur aigu?
Qu'est-ce qui surgirait de la fumée
sans sa portion
de temps.
La nuit asphyxierait
ses planètes
si nul
à jamais déjà
ne venait à les adorer.
Le
jour
serait
si
court
si nous étions miroir.
Toute
la
route
jusqu'à
demain
serait de glace.
Les années se dilateraient
sous l'embrasement d'un baiser.
Les antilopes
la musique
l'arc-en-ciel
les heures, la chaleur
la faim
sauteraient de joie
si je devenais l'initiateur d'un siècle.
Serait-il plus convenable de mourir un jour plus tôt?
Traduction et voix: Jean Dif
Camino de Bañugues a Verdicio
Ayer al caer el sol,
me entró un poco de tristeza,
mi madre siempre decía
que eso de pura belleza.
A veces me ocurre siempre,
veo fin en lo que empieza...
¿Será porque soy borrico
y tengo poca cabeza?
Ayer al caer el sol,
me escondí entre la maleza
y lloré frente a la mar.
Espero que no me vieran...
Cuanto más tarde sepas
Cuanto más tarde sepas
que el fuego acaba en
humo.
Cuanto más tarde veas
que el humo es verdad
muerta.
Cuanto más tarde sientas
que la muerte está en
todo.
Cuanto más tarde admitas
que todo es nada
apenas...
Mejor...
Siempre será muy pronto.
Perder la fe es tan triste...
Como quedarse ciego y no esperar
la luz
por mucho
y más
y mucho que amanezca.
Azione di grazia
Mi é costato nei miei anni
giungere a scrivere
sono
sento.
Sto qui e percepisco
la grandezza del giorno,
la sua dimensione azzurra,
la mia trasparenza.
Lo devo ai nomi
con qui tanto mi hanno chiamato.
Lo devo all'infanzia
ed alla sua fosforescenza.
Lo devo agli alberi
che sono cresciuti con me.
Ed ai versi che,
avendoli lasciati un uomo,
pastore in Orihuela, sulla vita,
sono giunti nelle mie mani,
hanno girato i miei occhi,
hanno filtrato la mia voce.
E, col cuore in gola,
abbiamo conosciuto insieme
la bellezza.
Traducción: Angelo Manitta
L'agua más tresparente
Cuando nun topo onde garrame porque vienme un golpe col que nun contiaba, cuando me desilusionen los díes toos iguales y fuinos, cuando paralízaseme'l cuerpu y nun soi a dar un pasu, vuelvo a lo que fui y a lo que tuvi. Casi siempre termina la escuela y güelen los praos a yerba seco y revienta la grana col calor y buscamos los furacos los grillos y mexamos-yos inxusta y cruelmente la cueva y subimos la cuesta y coyemos fleches peles cunetes y llanzámosnoslles los unos a los otros. Y tiramos-yos piedres a les bombilles y róñennos los paisanos que tán subíos nos palos, arreglando los cables, con unes forquetes de pinchos ganchaos a los pies y correes de cueru y monu azul y cascu.
Cuando pienso lo malos y lo roinos que somos un día sí y otru tamién y les envidies que nos tenemos y les cizañes que nos puen y nel venenu que soltamos y no poco que nos allegramos cuando-yos va bien a los que tán cerca y no poco que disfrutamos de tolo que nos queda y nes bobaes nes que malgastamos el tiempu y nos problemes qu'inventamos y nes coses tan grandes que dexamos escapar y nes mierdes poles que nos engarramos y nes miseries que nos torturen, zarro les páxines del presente y busco los oríxenes. Siempre m'abelugo nos oríxenes. Y salme al encuentro dalguién cola merienda y dalguién ta llamándome dende la distancia y lládrame'l perru, que sal na mio busca cuando toi acercándome, y nótome queríu poles paredes, polos páxaros, pol nordés, poles hortensies.
Cuando me cayen tolos morrazos siguíos y nun m'esplico entós de qué me quexaba enantes, por qué tanto de viciu, por qué esa zuna maldita de sacalo too de quiciu cuando nada tien importancia más que la salú, el bienestar y la claridá que sema la mañana, aprieto los güeyos y marcho conmigo a encontrame a mí mesmu. Llégome hasta los sucos onde mudé la camisa, como los escalagüerzos y les culiebres, onde escaecí una parte del mio ser y too ye paz, respírase d'otra forma, tán les mores más dulces, les cereces más encarnaes, los árboles más quietos, l'agua más tresparente.
Ruines d'Olympie
Olympie. L'aube. Déjà
le printemps.
Lente, la lumière du jour oint son corps
d'une huile très tiède,
comme une jeune déesse
éprise d'un athlète mortel.
Ce peu de choses que je vois:
un olivier, la rosée sur le marbre
et l'aspect humain de la terre
c'est la vie.
Traduction: Jean Dif
Siéntese'l tiempu pasar
Cuando me cafien tantes zorreríes y nun entiendo cómo la xente nun tien vida propia, cómo la xente nun se dedica a mirar pa la so hestoria, a ocupase de los sos problemes, a atender lo suyo en llugar de tar pendientes de lo ayeno y estropiar les hores y los suaños rumiando lo que nun-yos importa, marcho pasáu atrás y siéntome na caña del mazanal y maravíyame l'orde y la complicidá cola que desfilen les formigues camín del formigueru. Y admírenme les gaviotes que vuelen tras les motores, al marxe de too, cola forma d'una rima; y la calma les peres que maduren, caúna nel so espaciu, hasta qu'una mano ruempa'l so ciclu frutal.
Aquí siéntese'l tiempu pasar
sobre la vida. Ye primavera
y nun s'aballa nada.
Namás que'l regueru cola corriente a cuestes,
la eternidá de xuniu posándose del cielu,
los gatinos xugando col rabu d'esti día,
el respirar tranquilu de les vaques
na cuadra.
Y l'ecu un picachuelu que m'afuraca
l'alma.
Siempre ye branu, anque agora...
Cuando nun topo razón nin causa a lo que nun debía ser y fue, o meyor dicho, a lo que tenía que ser y fue, procuro dir, al menos de tarde en tarde, hasta la oriella la mar, onde s'estrellen les oles d'una nuna, al so ritmu, y cuatro frebes d'ocle queden a podrecer sobre l'arena. A la vera la mar, onde xugábamos tan desentendíos y felices, tan desnudos, colos pulmones llimpios y la conciencia serena, col flotador de goma, el calderu, el rastriellu y la paleta, y tolo más terrible yera ver cómo s'esmoronaben los castiellos o manchar les toalles de galipote o nun saber tirase dende la pilastra de cabeza. Siempre ye branu, anque agora:
Orbaya. Toi en medio
la tierra. Miro p'atrás. Pésame hasta
la lluz.
Máncame l'aire.
Si confesara agora parte les mios verdaes
paeceríenvos mentira.
![]() |
(AGO. Hierba y verano. Bañugues. 31-07-10. Tardes de cal viva) |
Siempre branu na memoria
Aurelio González Ovies
Dende siempre, cuando la vida me pega una patada, cuando recibo focicazos ensin esperalos, cuando, de sópitu, me puña'l mundu coles sos cornaes tremendes y fondies, entós retornu al branu. Casi siempre métome nel branu cuando recibo una puñalada, casi siempre ye branu cuando doi p'atrás y nun quiero siguir; casi siempre xuliu cuando resístome a mirar lo que me rodia o nun soi a soportar lo que me duel.
Branu coles griespes roncando a la mio vera y los sanxuanes inundando la lluz. Branu coles arañes texendo nos bardiales el so invisible palaciu poligonal. Coles avionetes qu'arrastren les pancartes de fábriques de muebles y d'electrodomésticos.
Branu col cielu mui quietu y mui xigante y mui altu. Branu cola brisa na cara y les puertes de casa abiertes de par en par. Col rinchar de dalguna carretilla que sube caleya arriba. Coles llagarteses asolinando nes teyes y los turistes echando la partida, con gafes y nevera, debaxo la sombriya. Colos pies descalzos, en manga curtia, la visera y los brazos escalabraos. Y toos. Toos y siempre branu.
Volver a namorate, baxate
a mayu. Enseñate los ñeros
de les raitanes. Ponete un rayu sol
sobre la frente. Cariciate'l
pelu. Coyete un puñadín de pitinos
y anises. Curate la sonrisa
col xugu les llecheres. Volver
date la mano. Cazate grillos.
Apoyame en to pechu.
Sentite'l corazón. Ver cómo tiembles.
Volver a namorate. Tar esperándote.
Vete venir saltando pente l'alfalfa.
Abrazate.
Abrazate. Goler esa tenreza
que teníes na carne, como de cielu
azul y edá de freses.
VolverÉ,
pa nun quedar -nada pue quedar-
pero sabiendo yá que nunca más
se vuelve.
Hoy como todos los días
Hoy como todos los días:
te levantas y piensas vagamente en todo lo que espera.
Nada. Esa es la palabra más llena,
nada como el polvo, como el humo,
como el silencio, nada como la vida misma,
como los cuentos de hadas, los mitos, las leyendas
y un etcétera largo. Nada como los días.
Quiero que no te apagues como todos nosotros.
Te llamaré la rosa y otra vez la rosa.
De tarde en tarde
De tarde en tarde quiero que vengas
a decirme algo,
por ejemplo, que existes y sabes que existimos,
que la vida no es todo tirar hacia delante
sin pararse a pensar
eso que ya no somos ni seremos ni hemos sido.
Porque ¿a veces no te ocurre
que has sentido una voz, un rostro, un gesto
y se te abren los brazos... y es el recuerdo?
¿Conocías a José, Rosario, Inés..? Se han muerto.
Tampoco están, tampoco,
ni Gruñón, ni el silencio amarillo de tus dalias,
y el mar desde tu casa se ve un poco más viejo.
También yo he envejecido:
mi voz, mi andar, mi cuerpo...
Pero la vida es esto, ya se sabe:
soñar que hay siempre tiempo
para olvidar que uno puede ser atrapado en el intento.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





