Qué sería del tiempo
QUÉ sería del tiempo
sin su ángulo futuro.
Qué surgiría del humo
sin su mitad
de tiempo.
Asfixiaría la noche
sus planetas
si nadie
ya
jamás
los adorara.
Sería
tan
corto
el
día
si fuéramos de espejo.
Sería de espejo
toda
la
ruta
hasta
el mañana.
Dilatarían los años
si se incendiara un beso.
Saltarían
los venados
la música
el arco iris
las horas, el calor
el hambre
si yo
originara un siglo.
Sería más puntual morirse un día antes.
Qué del ensueño
QUÉ del ensueño
si abriéramos sus urnas.
Escaparía la helada...
Habría bastante amor
demasiada metralla
versos y mecedoras
asesinos patriarcas
sonetos enjaulados
nerudas titilando
gobiernos sin domar
veinte desesperados y una canción sin más
recuerdos muy enfermos
traducciones sonámbulas
leyes bastardas
cáscaras
de deseos muy dulces
sueños intactos
arpegios fluorescentes
libros arroyando
conceptos
afluentes
palabras de remo
palabras de vapor
palabra de vela
palabras de corriente
palabras
palabras
palabras. Palabra
que, al crepúsculo,
desnuda
se baña
se depura
en un arroyo
de irrepetibles
aguas.
Qué sería del dolor
QUÉ sería del dolor
si un hombre no llorase.
Existiría el adiós
y sus coches en marcha.
Tendría noches la luna
tan llenamente hermosas.
Tendría estrellas la noche,
a veces, tan humanas.
Elevarían los fados
sus grúas melancólicas.
Sonrojarían las rosas
su estar presente
apenas.
Mecerían los trigales los molinos
de viento
que Colinas realza.
Qué cantidad de negación
para omitir la ausencia.
Podría haberse ausentado
Jacques Brel con su guitarra;
y yo esculpir en mí: sin ti no importa nada.
Qué sería de la libertad
QUÉ sería de la libertad
si cortasen sus hilos extensísimos.
Deberíamos mirar al frente
como un faro.
Repetir lo que dictan como un pájaro
viejo.
Soñar siempre lo mismo como el monte
y su sombra
reflejada
en el lago.
Decir sí
y sentir miedo,
decir no
y ser alarma.
Creceríamos atados a una idea
de leño,
nos dejarían guiar
hacia
la
luz
los
brazos.
Transpiraría la brisa. Abrirían
los tréboles. Llovería
sin orden. Tejerían las arañas
sus frágiles palacios. Serían
bajas las viñas.
Rellenarían las fresas
su volumen con agua y con sustancias
de la alegría de junio. Serían
chispas los viajes. Serían
los ríos largos.
Cómo arderían las llamas, con qué
compás, qué velos.
Qué restaría el pasado
si le impusieran cifras. Cómo andaría
el futuro
con los pasos contados.
Cómo algún día alguien,
al ver que siempre es ahora
y que ahora
es después
y que después ya acaba,
podría, caminante, cantar
que
no hay camino,
sino que se hace al andar.
Qué de la tierra
QUÉ de la tierra
si amputaran los brazos a la atmósfera.
Subirían las mareas hasta
nuestra conciencia.
Quedarían nuestras lágrimas
agrietadas y secas.
Maduraría el deseo.
Soportaría el paisaje una estación
sin pájaros. Reverdecerían
la historia y sus facsímiles.
Fluirían los canales.
Deambularía Van Gogh
con sus lienzos
plegados
y el viento sobre el hombro
por los puentes de Amsterdam.
Vendería en sus puestos
el invierno
palabras
en cartuchos de hielo
palabras
palabras.
Palabra desencantada
palabra sola
palabra entera
palabra que ya no aspira
a nada
palabra que ya no espera
a nadie
palabra restaurada
por artistas flamencos
palabra de cuerda
palabra de fricción
palabra en espiral
palabra de viento.
Palabra que respira
con
muy
grandes
esfuerzos
porque le han expropiado
los pulmones y el frío.
(C) Aurelio González Ovies
Tocata y Fuga
Voz: María García Esperón
With special thanks to Jon Sayles for sharing his music to enhance cultural projects and international communication through the universal language of art.
Qué sería de la noche
QUÉ sería de la noche
si agitaran las ánforas
y sus hollines sacros.
En qué poema brillarían
los frágiles países
de las luciérnagas.
En qué voz yacería
la gravedad hermosa
de las constelaciones.
Qué oscuridad cabría
en tan vasto silencio.
Aullarían los lobos su llanto alejandrino.
Recordaría el viento
las notas de sus himnos,
el arpa de sus árboles.
Entendería el rocío su destierro.
Navegarían los sueños sin la tímida
brújula de los astros.
Menstruaría la vida
sin la luna. Atacarían
los zorros a las débiles
aves.
Hubiera Luis Rosales
respirado, sereno,
al llegar
y encontrar
la casa ya encendida.
Dónde se engarzarían
los búhos a espiar. Dónde
descansarían las sombras de su
peso.
Dónde podría el poeta proteger
las palabras
que van a revolcarse sobre la madrugada;
palabra en madriguera con todos
sus cachorros
palabra despertar con ilusiones
nuevas
palabra olvido
con espacios
en blanco
palabra donde el sol vierte todo
su oro
palabra humillación
donde arrolla una
lágrima
palabra que bosteza
como un bebé
y sonríe.
Qué del amanecer
QUÉ del amanecer
si fusilan la noche.
Qué trenes rasgarían el himen
de la aurora.
Bajarían las roldanas
del
crepúsculo
a por luz a lo incierto.
Llevarían los gitanos sus carros
estampados
a otra margen del río.
Cruzarían los relojes sus acueductos
curvos. Arrancarían sin gallos
las máquinas del alba.
Volvería Odiseo tan viejo a su palacio.
Sentiría Machado ladrar a los mastines
cerca de sus romances.
Decidiría Alfonsina encontrarse aquel día
mar adentro.
Cómo sería el amor
sin despertar y verse dulcemente
abrazado.
Vendrían los panaderos con sus hogazas
tiernas. Destilaría la alborada
en los versos silvestres. Penderían
las
gotas
de sus limpias
metáforas. Sería
capaz el hombre de acariciar
tan suave
como roza el frescor
al despertar los campos.
Cómo se pasaría de una tarde
a otra tarde. Por qué atajo
de frase, por qué túnel de verbo.
Qué pensaría el mirlo al no oír
la mañana.
Cómo sabrían del eco las consonantes
jóvenes.
Podrías mirarme a oscuras
y comprobar,
a tientas,
que, aunque fuera una sombra,
te amaría lo mismo que te quiero.
Qué del silencio
QUÉ del silencio
si siguieran llorando las coplas
de Manrique.
Cómo hablaría la Eneida
si fuera una mujer
en vez de una batalla.
Crujirían los secretos que nunca
nos dijimos. Elevaría
el humo
su tanta alma
de
nada.
Al entrar yo en los libros
retumbarían mis pasos. Vibraría
el equilibrio
si añadiera una glosa,
oscilarían
tus sueños
al pasar yo de página.
Qué concierto
querrían
las hojas
del otoño.
Qué religión las olas
si lograran creer.
Zumbaría el amor
al zarpear en nosotros;
su dolor silbaría al levantar
las alas.
Relincharían las yeguas
que arrastran a Panero
hasta palabras anilladas
guacamayos brillantes
palabras con tumor
en su fonética
óleos carnívoros
palabras en ruinas
como la gloria de Éfeso
palabras salvadoras
alfabetos concéntricos de vinilo y nación
palabras donde amarra el oeste a sus caballos
dromedarios de vino
palabras con sirtakis en su etimología
palabras a las afueras del idioma
palabras cementerio para los trovadores
porque todo
poema
significa
ya el nunca
sobre nuestras
palabras
palabras.
Palabra enloquecida
en una
torre
húmeda
más allá
de los días.
Qué de la ilusión
QUÉ de la ilusión
si todo fuera realidad total
aquí
y ahora
siempre
verdad inquebrantable.
Dolería más hondo
asumir que es así,
así
lo que tuvo que ser,
así
lo que tenga que ser y así lo que no
es ni pasa.
A qué millas de mí
naufragaría yo mismo.
Rebuscaríamos ficción en los escombros.
Suplicaríamos engaños y calumnias.
Hibernaríamos como un reptil
(humano).
Llorarían los lápices,
el trapo
de los números,
las pecas
del cariño,
las tren-
zas
de las letras,
los colores
del loro,
las preguntas
solteras
la mañana en que Gloria
quiso quedar dormida.
Frotaría mis deseos
y prendería
tu forma.
Caerían las estrellas
fugaces
tan decididamente.
Esperaríamos algo,
un abrazo,
una fecha de fuego,
una ventana viva,
una casa con alma,
un nombre con imanes,
una vez en el cielo,
un dibujo de niño,
una fruta de nieve,
una mirada grande,
un tú mío, un yo tuyo.
Hubiera escrito Ángel
entonces era otoño en primavera,
o tal vez al revés;
era una primavera...
Adónde irían las naves sin ilusión
de rumbo. A qué distancia huir
sin ilusión de olvido.
A qué recuerdo entrar sin ilusión
de luz.
A qué madre no amar con ilusión eterna.
Hubieran descubierto los fuertes
argonautas
el vellocino de oro.
El unicornio azul bajaría
de las lomas.
Sería igual un destino que una
desconfianza.
Sería lo mismo un paso
que un arrepentimiento.
Se tocarían los jóvenes
ocultos
en los parques.
Qué de la soledad
QUÉ de la soledad
si se hundiera su firme.
Reventaría el depósito
de la paz más antigua.
Caerían las vigas de la fe.
Dispararía el pasado sus ataques
de angustia.
Volverían a encontrarse
los héroes queridos.
Escaparían los renos de los cuentos
de Dickens.
Apuñalaría Dido la dirección
del viento.
Entraría la niebla por las grietas
de Alberti.
Qué fin inyectaría Goytisolo
a sus versos.
Qué ciudad quedaría
más
lejana
que
Córdoba.
Qué
distancia más triste
que los muertos
tan solos.
Qué biografía apuntar en la
contraportada
de una nube.
Qué toga impediría los suicidios
de Sófocles.
Qué palabra
imposible
para no expresar nada.
Palabras.
Palabra.
Palabras
luego
donde anida el futuro
palabra faraón contigo de pirámide
palabra con riberas
donde Safo refresca sus pies
descalzos
palabra donde flotan
las islas más hermosas
palabra con delfines
brincando
hacia la luz
palabra donde el sur
pone sus huevos
palabra intraducible
con sabios admirándola
palabra con París
donde me siento el Sena
palabra zíngara
con medallas de níquel
palabra con envidia
que no concilia el sueño.
palabra en que Takuchi
dijo adiós
y su casa quedó
bajo la luna.
Palabras.
Palabra pan
tan
de
todos
los
días
como las ocasiones de erradicar el hambre
para siempre
con buena voluntad y quiebra del negocio
donde se compra y vende la miseria.
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